Supuestamente mis manos no existen en el universo de tu
cuerpo.
Supuestamente mis ojos no vieron cuando te prendiste fuego.
Supuestamente, y solo supuestamente, fue una linda velada y
solo eso.
Pero recuerdo, el color ocre de tus pupilas abiertas,
el
rosa de tus lunares más profundos.
Como se entreabrió tu boca de placer cuando acaricié tu
espalda.
El discurrir de tus fluidos más densos,
con ese aroma que me encanta.
Supuestamente mis pies no pisaron el pasto de tu casa.
Supuestamente mis deseos no supieron que hacer con tanta
fuerza.
Supuestamente, y solo supuestamente, fue una linda velada y
solo eso.
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