17 de enero de 2015

Demora el fuego en incendiar un bosque



Supuestamente mis manos no existen en el universo de tu cuerpo.
Supuestamente mis ojos no  vieron cuando te prendiste fuego.
Supuestamente, y solo supuestamente, fue una linda velada y solo eso.

Pero recuerdo, el color ocre de tus pupilas abiertas, 
el rosa de tus lunares más profundos.
Como se entreabrió tu boca de placer cuando acaricié tu espalda.
El discurrir de tus fluidos más densos,
con ese aroma que me encanta.

Supuestamente mis pies no pisaron el pasto de tu casa.
Supuestamente mis deseos no supieron que hacer con tanta fuerza.

Supuestamente, y solo supuestamente, fue una linda velada y solo eso.

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